
A lo largo de su existencia el hombre tiene muchas esperanzas, más grandes o más pequeñas, diferentes según los periodos de su vida. A veces puede parecer que alguna de estas esperanzas lo llena totalmente y que no necesita de ninguna otra.
En la juventud puede ser la esperanza del amor grande y satisfactorio; la esperanza de cierta posición en la profesión, de uno u otro éxito determinante para el resto de su vida. Sin embargo, cuando estas esperanzas se cumplen, se ve claramente que esto, en realidad, no lo era todo.
Está claro que el hombre necesita una esperanza que vaya mas allá. Es evidente que solo puede contentarse con algo infinito, algo que será más de lo que nunca podrá alcanzar.
En este sentido, la época de Navidad desarrolla en cada uno de nosotros la esperanza de la instauración de un mundo perfecto.
Que Dios les de fortaleza y sabiduría para que en cada uno de ustedes y sus familias renazca la esperanza.
Manuel Bolaños Sandoval
Gerente General